En un hecho inusual para nuestra región, el evento reunió a todos los presidentes electos por el voto popular luego de la dictadura.
En un Salón de los Pasos Perdidos colmado de ciudadanos de todas las orientaciones políticas se encontraban el presidente José Mujica y los ex presidentes Julio María Sanguinetti (1985-1990 / 1995-2000), Luis Alberto Lacalle (1990-1995), Jorge Batlle (2000-2005) y Tabaré Vázquez (2005-2010). Además participaron el ex presidente de Brasil, José Sarney (1985-1990), y el diputado argentino Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).
"Estamos aquí todos los presidentes, y eso honra a la cultura cívica, ese gran homenaje que le debemos a la democracia", dijo Sanguinetti, el primer mandatario tras la recuperación de la democracia en 1985.
Buena parte del acto estuvo dedicado a rememorar con imágenes de noticieros de televisión las negociaciones con las Fuerzas Armadas, el plebiscito de 1980 con resultado negativo para los militares, el acto de noviembre de 1983 en el Obelisco, y el entusiasmo manifestado por la población durante el proceso electoral que desembocó en la asunción del Dr. Sanguinetti en marzo de 1985.
Hubo alusiones a las figuras del líder blanco Wilson Ferreira Aldunate, entonces preso, y del líder frenteamplista Líber Seregni, proscripto por los militares. Cuando sus imágenes aparecieron en la pantalla estallaron espontáneos aplausos de todos los rincones del salón. El presidente Mujica hizo unos breves comentarios: "La democracia tiene valor cuando la pierden. Mientras tanto, no le dan valor. Es como esta institución en la que estamos, el Parlamento: cuando lo perdemos nos damos cuenta que tiene mucha importancia".
El ex presidente brasileño, José Sarney, afirmó que la celebración de los 25 años de democracia se hace posible gracias a "la obra maestra de ingeniería política" conducida por Sanguinetti, a quien cupo "un papel decisivo" en las negociaciones con los militares, dijo.
Durante su mensaje, el ex presidente Lacalle mencionó que luego de la dictadura, "se llegó a este Parlamento a votar tres leyes de paz: la ley de amnistía, la ley de reintegro de funcionarios públicos y la ley de caducidad". Lacalle afirmó que fueron leyes "seguramente imperfectas, pero era lo posible en el momento".
Por su parte, Sanguinetti subrayó que el espíritu de esas leyes fue que "las libertades se recuperaran en paz" y que "todos los que estuvimos enfrentados pudiéramos tener el mismo lugar. Y eso se hizo, fue posible". Alfonsín dijo que Sanguinetti, Sarney y su padre "se ayudaron recíprocamente" para "generar condiciones para extender la democracia" en Latinoamérica. Y fue muy aplaudido cuando apuntó que la diferencia entre la dictadura y la democracia "puede ser como la diferencia entre la vida y la muerte".
En tanto, el presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, señaló que "hubo quienes pensaron que se podía vivir sin democracia, y las consecuencias fueron desastrosas". También mencionó la importancia de la diversidad, ya que "hace a la fortaleza de la democracia", y destacó que los tres partidos políticos principales habían sido "oposición y gobierno, gobierno y oposición, y siempre respetaron las reglas del juego".
El acto había comenzado con palabras del secretario general del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, quien destacó que su partido fue "un actor principalísimo" del regreso a la democracia y "del cambio en paz", el slogan de Sanguinetti en la campaña de 1984.
Bordaberry destacó que todos los presidentes cumplieron sus mandatos, que "no hubo un solo amague de quiebre institucional", y que tres partidos se alternaron en el gobierno.
Como bien dijo el Dr. Sanguinetti: "La única gloria posible en el ejercicio cívico es la que queda asociada a las instituciones democráticas. Quisimos recuperar las libertades en paz. Y eso se hizo. Ninguna cosecha puede ser más generosa para los devotos de la religión de la libertad".
Para los demócratas de verdad, no hubo, no hay, ni habrá nunca ninguna duda al respecto.
¡Viva la democracia! ¡Viva la libertad!
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