La toma de posesión del nuevo gobierno del Frente Amplio, trajo aparejada algunas sorpresas.
Por ejemplo, si recordamos lo que fue en el período anterior, donde sintiéndose todopoderoso no le dio ninguna trascendencia al papel de la oposición y, a rajatablas, se dispuso a gobernar sólo con sus propias ideas, con sus propias fuerzas y con sus propios cuadros personales, hoy, por lo menos, ha manifestado cierto interés en acordar con los demás partidos, en algunos temas de importancia para la vida del país, y de darles intervención en el control de los organismos públicos.
Seguramente, el baño de realidad a que lo sometió el hacerse cargo del gobierno y el contacto con los problemas gubernamentales no ya como eternos opositores, sino como obligados gobernantes, ha hecho que el Frente Amplio mire con otros ojos la política y que una cosa es ser opositor y otra gobierno.
Esto mejor lo veremos con lo siguiente:
Cuando se crea el Frente Amplio en l971, el 25 de agosto de ese año se aprueban lo que se llamo las 30 Medidas, que se realizarían si ganaba el gobierno, para hacer realidad lo que llamaron el Proceso Trasformador, que incluía los siguientes cuatro objetivos fundamentales de su Programa:
a) REFORMA AGRARIA; b) NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA PRIVADA; c) NACIONALIZACIÓN DE LOS PRICIPALES RUBROS DEL COMERCIO EXTERIOR; d) ENÉRGICA ACCIÓN INDUSTRIAL DEL ESTADO, INCLUYENDO LA NACIONALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA FRIGORÍFICA.
Hoy en cambio, ha convocado a la oposición para encontrar soluciones, también a cuatro problemas que considera prioritarios y sobre los cuales pretende que haya una “política de estado”.
Ellos son:
1) EDUCACIÓN; 2) SEGURIDAD; 3) MEDIO AMBIENTE; 4) RECURSOS ENERGÉTICOS.
Esto marca claramente la distancia que media entre la utopía y la realidad, y que la fuerza política Frente Amplio, en estos cinco años de gobierno, ha recibido un buen baño de humildad y de pragmatismo.
Que así sea, por el bien del país. errepe92@hotmail.com