Luego de haber asumido Mujica y aprovechando la reunión de varios jefes de gobierno en Montevideo, el presidente de Ecuador volvió a lanzar la candidatura del ex presidente argentino, Néstor Kirchner para presidir la UNASUR. El cambio de gobierno en Uruguay ha reavivado las esperanzas de restablecer la normalidad de las relaciones con Argentina.
En su momento, Vázquez vetó la candidatura Argentina debido al malestar generado en nuestro país por el largo bloqueo del puente a causa de Botnia. Si Mujica llegara a pensar de otra manera, sería bueno que la oposición toda y el propio gobierno serenamente analicen los argumentos en contra y a favor de apoyar a Kirchner, haciendo un análisis de los intereses que el país debe defender, sin dejarse llevar por primeros impulsos.
Quienes son defensores del americanismo, de la asociación política del país con sus vecinos de la región ir para el camino que señala la izquierda, además de una buena forma de sanar las heridas que nos separan de Argentina. Un gesto del país de buena voluntad, incluso con quien es el responsable de un injusto bloqueo que ha aislado, por momentos, casi totalmente al Uruguay de la Argentina por via terrestre. Apoyando a Kirchner, la izquierda puede contribuir a su plan de unión latinoamericana, apoyar a un exponente del izquierdismo latinoamericano de la escuela de Evo y Chávez. Cada uno con sus preferencias.
Quienes pensamos que la integración política con la región es un error y que solo deberíamos permanecer unidos por lazos comerciales fundamentalmente, aprobar la candidatura de Kirchner es absolutamente aconsejable. Dado que la UNASUR es una realidad, lo mejor para quienes nos oponemos a ella, es intentar que funcione mal y quede relegada a un organismo supranacional más, donde los políticos acomodan a sus amigos con altos salarios en dólares.
Kirchner sería la persona que los pragmáticos podríamos apoyar para que un organismo de discutible conveniencia, se paralice por conflictos que un personaje como el ex presidente argentino podría generar. Los impulsores de la candidatura de Kirchner le hacen a la UNASUR un flaco favor. Por otro lado, es muy probable que el país más interesado de la región en generar este tipo de organismo de control continental, Brasil, no permita que el proyecto naufrague por la mala praxis de un ex presidente desprestigiado y potencialmente perseguido por la justicia de su país.
Brasil apoya o hace que apoya porque cuenta con el veto uruguayo ya anunciado por Vázquez. Hoy Uruguay, es la espada que usa Itamaraty para defender su proyecto político continental de las aspiraciones kirchneristas. Si Uruguay variara esa posición, mostrándola como una concesión a la Argentina en aras de restablecer el vinculo lastimado por años de conflicto papelero, la diplomacia norteña no dudaría en recurrir a Perú u otro aliado dispuesto a bloquearle el camino al argentino.
Apoyando a Kirchner en la UNASUR, en Uruguay todos ganan. Mostramos buena voluntad con la Argentina, quienes favorecen la UNASUR apoyan al candidato que la izquierda sudamericana propone y quienes recelamos de la unidad política le estaríamos entregando un presente griego. Todos dentro y fuera de Uruguay ganamos, y además obligamos a Brasil a mostrar sus cartas. Realpolitik que le dicen.