No voté a Mujica ni soy frenteamplista, pero este 1º de marzo festejé. Como siempre lo hice, ganando o perdiendo, puse la Bandera Nacional en mi ventana y festejé el triunfo de la democracia.
Hay quienes piensan que fue un día de luto para la República. Que correspondía poner una bandera negra o manifestarse de algún modo en contra del nuevo Presidente. Se equivocan. Quienes estamos en las antípodas de su forma de pensar, quienes somos demócratas de verdad, tenemos muchos más motivos para festejar que sus partidarios. Aunque pocos se hayan dado cuenta, ganamos los que siempre hemos creído que es a través del voto y no de los fierros que se define el destino de nuestro pueblo. Por eso, si usted no lo votó, si usted no cree en él, si no piensa como él, no desperdicie esta maravillosa oportunidad de hacer docencia con sus hijos. Explíqueles que ese señor que cambió el traje de guerrillero por la banda presidencial durante mucho tiempo no creyó en las urnas y que ahora accede al gobierno por voluntad del mismo pueblo contra el que otrora se levantó en armas.
Explíqueles que ese señor y sus compañeros nunca creyeron en el capitalismo ni en el imperio de la Constitución y la ley y que ahora asumen el compromiso de preservar las reglas del mercado y cumplir y hacer cumplir las normas que nos hemos dado como sociedad.
Explíqueles que asistieron a un hecho único. Quizás, irrepetible. A uno de esos raros momentos en los que la historia nos abre una ventana para que contemplemos el camino recorrido hasta aquí y aprendamos la lección. Para que tanto dolor y sangre derramada no hayan sido en vano. Para que quede enterrado de una vez y para siempre el odio entre los uruguayos y no vuelva nunca más a empujar a nuestros hijos al matadero.
Explíqueles que la democracia para los uruguayos no es un sistema político sino una forma de vida y que ese señor que nos va a gobernar no es nuestro enemigo sino un empleado que deberá gobernar para bien de todos y no de sus partidarios.
Explíqueles, por favor, que votando, eligiendo a nuestros representantes cada cinco años, aún perdiendo, los demócratas ganamos siempre.
¡Viva la democracia! ¡Viva la libertad!
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*Docente, integrante de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado