Krausismo y Batllismo
Se suele considerar a José Batlle y Ordóñez como una de las figuras hispanoamericanas que adoptaron la doctrina krausista, junto con Hipólito Yrigoyen en Argentina y José Enrique Rodó, también en Uruguay. El krausismo es una corriente filosófica de raíz cristiana que conjuga el espiritualismo, el racionalismo y el idealismo.
Predica la autodeterminación de las personas y está en contra de la supremacía estatal sobre la libertad individual.
El filósofo alemán Karl Krause fue el principal referente de esta corriente, además de haberle dado el nombre. Krause bregaba por la libertad de sufragio, la austeridad y la filantropía.
La influencia del krausismo en José Batlle y Ordóñez proviene de “Curso de Derecho Natural” de Enrique Ahrens. Hay una cita en el ejemplar que es propiedad de Batlle de este libro, que dice: “Este ejemplar de la obra de Ahrens me ha sido regalado por Areco. Es un obsequio que aprecio mucho, porque en esta gran obra he formado mi criterio sobre el derecho y ella ha servido de guía en mi vida pública.”
El krausismo no influyó a Batlle desde el punto de vista religioso, ya que aparta esto y toma solo los postulados éticos y filosóficos, que son básicamente la moral, el amor a la justicia, y los derechos naturales.
Para el krausismo el hombre tiene un destino, y el derecho tiene la función de establecer las condiciones necesarias para que se cumpla. Y al ser el Estado el que establece el derecho (derecho positivo), es un mediador, responsable de hacer posible el destino humano. La libertad política es fundamental, ya que permite la realización de la personalidad humana.
El Estado no puede tener posiciones oficiales en la religión, las artes, la ciencia, la educación, etc., pero sí es su deber garantizar mediante la libertad, el desarrollo de estas.
Parte de la obra y el pensamiento batllista está claramente influenciada por esta corriente filosófica.
Solidarismo y Batllismo
El solidarismo, cuyo padre es el francés León Bourgeois, es un pensamiento que busca la instauración del principio de solidaridad entre los individuos por medio de la ley, para así combatir la desigualdad y la injusticia. El hombre es de alguna manera responsable de las injusticias y de la miseria humana por eso la solidaridad tiene que ser el deber de todo hombre. De esta forma, se equilibraría la balanza para el lado de los menos favorecidos.
La deuda social del hombre debe ser pagada por medio de impuestos. El Estado debe distribuir lo recaudado equitativamente, y así obrar con justicia.
El solidarismo surge como oposición al liberalismo clásico, de carácter individualista. Busca proteger a la clase trabajadora (seguridad social), hacer laica y gratuita la educación en todos los niveles. La democracia es algo fundamental para el solidarismo, defiende el sufragio universal como vía de expresión y participación política de la ciudadanía toda.
Todas las leyes sociales y demás medidas de mejoramiento de las condiciones de vida de los menos favorecidos se hacen por la vía legislativa. Pero a su vez, la obra solidaria debe complementarse con la creación de asociaciones civiles, como gremios, sindicatos, cooperativas y demás.
El solidarismo no está en contra del capitalismo, no defiende la lucha de clases, pero busca hacer más justas las condiciones de vida de los menos favorecidos.
La influencia solidarista en el batllismo es por demás identificable. Cabe señalar parte de la obra del primer batllismo: Ley de Ocho Horas, Indemnización de los accidentes de trabajo, Pensiones a la vejez, Salario mínimo, Derecho a los medios de vida, Jubilaciones y pensiones para todos, etc. (en el campo de la seguridad social y la protección obrera) y Creación de liceos departamentales, Universidad de mujeres, etc. (en el campo de la educación)
Georgismo y Batllismo
El economista estadounidense Herny George formuló una teoría llamada georgismo. Para George todos los males de la sociedad, específicamente la miseria, se deben a la propiedad privada de la tierra. La tierra le pertenece a la comunidad y debe volver a ella, no por medio de la expropiación, sino mediante la abolición de todos los impuestos y la implantación de un impuesto único sobre la propiedad de la tierra, respetando la propiedad privada.
El georgismo difiere del socialismo, entre muchas cosas, en que respeta la propiedad privada (excepto la de la tierra) y la defiende. Además está a favor del libre comercio, y propone la eliminación de todos los obstáculos que este tenga.
Con las medidas propuestas, se pretendía solucionar el problema de la pobreza y hacer justicia al devolver los bienes naturales a la comunidad, legítima poseedora de estos.
En realidad el georgismo no influyó demasiado al batllismo. Henry George era librecambista, fuertemente cristiano, y estaba en contra de la intervención del Estado en la economía. No todas las ideas georgistas encajan con el pensamiento batllista. Georgismo y batllismo comparten la oposición a los monopolios, y sólo en algunos aspectos la idea del impuesto sobre la tierra.
Batlle proponía otros impuestos además del de la tierra, además de que este fuera progresivo y no proporcional como sostenía George. El batllismo no cree en el impuesto único sobre la tierra ya que no piensa que la pobreza se deba exclusivamente a la propiedad de los bienes naturales.
* Batllista y metalero |