Descartada la reelección de Ricardo Ehrlich por voluntad expresa del presidente electo –recuérdese que en el “libro Pepe Coloquios” el futuro mandatario señaló que su sector “no puede tener la Presidencia y la Intendencia” porque eso constituiría “una inmoralidad”-, la izquierda se abocó a la búsqueda de un candidato único que evitara la tan temida competencia interna. La idea, como siempre, era definir un “primus inter pares” que conformara a todos. O sea, a una suerte de gerente sin aspiraciones personales. A un mero pasante en el segundo cargo más importante de la República. Y si bien de entrada no se pudo lograr este objetivo ya que ninguno de los postulantes daba con el “perfil” para el cargo, al final se alcanzó una salida “en clave de Frente Amplio”. Es decir, a las patadas.
Como se sabe, todo este sainete comenzó cuando los socialistas –hábiles en el juego de la silla- lanzaron al camarada Daniel Martínez como precandidato al día siguiente del balotaje. Se confiaron en el “perfil alto” del “Pelado” -ex presidente de ANCAP y ex titular del ministerio de Industria, Energía y Minería-, para obtener la candidatura capitalina. La jugada era clarísima: obtener la intendencia en mayo para catapultar a Martínez a las presidenciales dentro de cuatro años. ¡Algo tan obvio, que hasta Michelini se dio cuenta!
Por su parte, una circunstancial alianza entre mujiquistas –hábiles en el juego de la mosqueta- y astoristas –hábiles en el juego del “segundismo”- lanzó la precandidatura del ex edil Carlos Varela. Un ignoto diputado con “conocimiento de los temas municipales”, al decir de la senadora Topolansky quien le prodigó ante la cámara amiga de Canal 10 su bendición urbi et orbi. El objetivo era cubrir el puesto con un cuadro del riñón de Mr. Soberbio, lo suficientemente opaco como para no hacerle sombra a nadie y lo suficientemente dócil como para ser manejado por control remoto desde la chacra de Rincón del Cerro.
Sin embargo, a la hora de los bifes –en el Plenario de “la fuerza política”, como les gusta decir a los iniciados en el izquierdismo de bolsillo- ninguno de los dos “compañeros” obtuvo los votos necesarios para ser proclamado candidato. Mientras las bases se inclinaron por Martinez, el pobre Varela quedó con sus 37 votos colgado del pincel a la espera de un milagro. O sea, de un dedazo del Pepe.
Por su lado, con la ayuda de operadores de lujo como el barbado “Lalo” Fernández y el tocayo Bernini, el “Pelado” buscó los votos que le faltaban para alcanzar la candidatura única o al menos la posibilidad de competir con quien los compañeros resolvieran que fuera el candidato “oficial” (se dijo que la candidatura única era una “cuestión de principios”, aunque nadie supo explicar en su momento por qué los principios a los que aludían terminaban en el río Santa Lucia y en el Arroyo Carrasco , ya que en el resto del país el oficialismo comparecerá con más de un candidato).
Y por más encuestas, pancartas y gestiones de última hora que desplegaron con ese fin, los "Salieris de Reinaldo" no lo lograron. Con el visto bueno del Pepe, desde las entrañas de la “orga” surgió el nombre de Ana Olivera como candidata de “consenso”. Una ex tupamara atraída por el comunismo en sus tiempos de exilada en Cuba, cuyo principal mérito –no hay dudas- radica en haber secundado estoicamente durante cinco años a Marina Arismendi en el MIDES.
Con menos chances de ser electo que de ganar en el casino sin haber apostado un peso, Varela resignó su lugar. Un gesto simbólico en el que nadie reparó ya que, fuera de su familia y un par de amigos, nadie había registrado su candidatura. Así, con el inestimable mérito de ser reconocida como una “par” por las “bases” (hoy por hoy más “manijeadas” que ideologizadas) y una desconocida para la mayoría, llovieron los votos para la postulante de “consenso”.
Visiblemente emocionada, la camarada Olivera, agradeció el "honor" de ser proclamada candidata y apeló a una frase que suele repetir el líder cubano Fidel Castro y que pertenece al poeta José Martí: "La gloria del mundo cabe en un grano de maíz".
¡Pobres montevideanos, van a tener que comerse un choclo de aquellos!
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* Docente, miembro de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado |